Los Papas del “rejuvenecimiento”

PRIMERA PARTE

El Papa de la transformación

CAPÍTULO II

Juan Pablo II y sus predecesores Juan XXIII y Pablo VI

Acabamos de ver que Mons. Wojtyla admira el Concilio, admiración ex­cesiva porque en él se dibuja una ruptura con la Iglesia de hace veinte siglos. Vamos a demostrar también que Juan Pablo II ignora deliberadamente a los Papas que han precedido a Juan XXIII. Sólo los cita “de pasada”, sus verda­deros maestros son Juan XXIII y Pablo VI y el “depósito” de la fe: el Vatica­no II.

Los Papas del rejuvenecimiento

Juan Pablo II en su primera encíclica Redemptor Hominis, explica por qué ha elegido el nombre de Juan Pablo II:

“Juan XXIII y Pablo VI constituyen una etapa a la cual quiero remitirme directamente como a un umbral, a partir del cual quiero, en compañía de Juan Pablo I, por decirlo así, continuar caminando hacia el futuro.”

El Observatore Romano refiere:

“La expresión popularizada por nuestro venerado predecesor Juan XXIII, aggiornamento la tendremos siempre presente para expresar la idea directora de nuestro programa… Juan XXIII y después de él Pablo VI, han rec1bido del Espíritu Santo el carisma de la transformación, gracias al cual la figura de la Iglesia, que todos conocen, se ha manifestado la misma y al mismo tiempo diferente. Esta “diversidad” no significa desprendimiento de su propia esencia, sino más bien una penetración más profunda en su misma esencia. Es una revelación de esta figura de la Iglesia que estaba escondida en la precedente”. (L’Osservatore Romano, edición francesa del 7 de agosto de 1979).

Así pues, hay una Iglesia anterior, que es la de antes del Vaticano II, antes de Juan XXIII, y ahora estamos en “la revelación de la figura de la Iglesia que estaba escondida en la precedente”. Demostraremos que esto es inexacto porque estas transformaciones alcanzan a la fe, que es la adhesión de nuestra mente a la verdad revelada por Dios.

El catecismo del Concilio de Trento enseña que la doctrina no es una cosa nueva y Pío XII proclamaba el 8 de diciembre de 1950:

“Existe un patri­monio de la Iglesia que desde sus orígenes se ha conservado intacto y perma­nece invariable en el transcurso de los siglos, siempre perfectamente adaptado a las necesidades y a los deseos del género humano”.

En el artículo del Osservatore Romano leemos:

“El Papa que nos ha dejado el año pasado… ha recibido del Espíritu Santo el carisma de su tiempo… Frente a las inquietudes del período postconciliar, este singular “carisma de la Transfiguración” se ha revelado como una bendi­ción y un don para la Iglesia. Y así, Pablo VI se ha convertido en Maestro y Pastor de las mentes y de las conciencias humanas.”

Todo esto revela la admiración de Juan Pablo II hacia sus antecesores, cuyo programa desea continuar, sobre todo como sucesor de Pablo VI a quien llama: “El Papa de nuestro milenario” (D.C. 1-7-1979).

En sus viajes, en sus discursos, Juan Pablo II rinde homenaje a Pablo VI, a quien reconoce como “su verdadero padre”, Papa de la Iglesia, del diálogo, “de la humanidad, de la defensa de los derechos del hombre, Papa de la paz y del verdadero amor. ” (La Croix” 28-9-1982).

Bajo el título “Los Papas del rejuvenecimiento”, La Croix del 7 de junio de 1983 narra el homenaje rendido por el Papa a sus dos predecesores:

“Que permanezca viva en vosotros la memoria de este Papa (Juan XXIII) que ha sabido rejuvenecer la Iglesia, regándola con las aguas de la verdad del Evangelio, que ha sabido abrir su corazón a los hermanos separados por anti­guas y dolorosas rupturas… ”

“Estoy convencido también de que Pablo VI es un don que el Señor ha concedido a la humanidad. Amó, respetó, exaltó y defendió al hombre, pues veía en él el reflejo de la imagen de Dios… “

Indudablemente, Juan XXIII y sobre todo Pablo VI son los maestros del pensamiento de Juan Pablo II. Por un carisma especial, el aggiornamento de Juan XXIII ha permitido la transformación de la “Iglesia figura” en la nueva Iglesia, y Pablo VI se ha distinguido como el Papa por excelencia de esta nueva Iglesia, convertida por los signos de los tiempos en “manifiesta y visible”. ¡Increíble, pero cierto! ¿Qué Papas se han atrevido a hablar de “Iglesia figura” refiriéndose a la Iglesia anterior al Concilio de Nicea, anterior al Concilio de Trento, anterior al Concilio Vaticano II? ¿Qué Papas se han atrevido a designar a uno de sus predecesores, como “el Papa de la Iglesia”, el “Papa del carisma de la Transformación”? ¿Qué expresarían entonces los Papas mártires y los gloriosos Pontífices anteriores? ¿Qué es entonces la Tradición y en qué se convierte la “Iglesia figura”, siendo la Iglesia una tradición?”.

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2. Juan Pablo II antes de su elección 〈〈〈〈

〉〉〉〉 4. Hacia un “humanismo pleno”

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