Juan Pablo II y el Islam

SEGUNDA PARTE

Juan Pablo II y el orden sobrenatural

CAPÍTULO II

Juan Pablo II y los no cristianos

Juan Pablo II y el Islam

Desde los primeros meses de su pontificado, con ocasión de su viaje a Turquía, precisa los grandes rasgos de su acción ecuménica a los musulmanes:

“…Hoy, para vosotros cristianos residentes aquí en Turquía, vuestro destino es vivir en el marco de un estado moderno – … – y con hombres que, en su gran mayoría, aunque no compartan la fe cristiana, se declaran “obedientes a Dios”, “sometidos a Dios” y hasta “servidores de Dios… tienen pues, como vosotros, la fe de Abraham en el Dios único, omnipotente y misericordioso…

La fe en Dios que procesan los descendientes espirituales de Abraham, cristianos, musulmanes y judíos, cuando es vivida sinceramente… es un funda­mento seguro de la dignidad, de la fraternidad y de la libertad de los hombres…

Desearía aprovechar este encuentro para invitaros a considerar cada día la raíces profundas de la fe en Dios, en la cual creen también vuestros conciudadanos musulmanes, para encontrar la base de una colaboración con miras al progreso del hombre… la extensión de la paz y de la fraternidad en la libre profesión de la fe propia a cada uno” (Documentation Catholique, 16 de di­ciembre de 1979, pág. 1052)

Qué lejos estamos de la enseñanza de San Pío X: “Sólo hay una dignidad humana y es la dignidad católica.”

Lo que dice Juan Pablo II es contrario a la enseñanza católica y sin embargo, el Papa debería saber que “no se puede conseguir la salvación con el error”.

En Filipinas, en febrero de 1981, el Papa declara a la comunidad musul­mana:

“… Quiero que estéis convencidos de que vuestros hermanos y hermanas cristianos tienen necesidad de vuestro amor. Y el mundo entero… necesita ver instaurarse una coexistencia entre cristianos y musulmanes, en una nación filipina moderna, creyente y pacífica”. (Documentation Catholique, 15 de marzo de 1981, pág. 276)

¿Qué base dar a esta coexistencia y qué es una nación filipina “creyente”? ¿Creyente, en qué?

En Bruselas, en mayo de 1985 el Papa dice a los representantes de la comunidad islámica:

” … Nos esforzamos por poner en práctica en nuestra vida cotidiana la voluntad de Dios, siguiendo la enseñanza de nuestros respectivos libros sagrados…” (Documentation Catholique, 7 de julio de 1985, pág. 682).

¿Es acaso el Corán un libro sagrado y la expresión de la voluntad de Dios? Recordemos alguna sura:

“Ciertamente han sido infieles los que han dicho: Alá es el Mesías hijo de María.” (R. Blanche Le Coran, sura 5, versículos 19117, pág, 135).

“Los combatiréis (a los infieles) o bien ellos se convertirán al Islam” (R. Blanchere, Le Coran, sura 48 versículo 16, pág. 544).

Respecto a las leyes coránicas, éstas comparan a los cristianos con lo impuro.

El culto islámico se extiende por tierras católicas
El culto islámico se extiende por tierras católicas

Juan Pablo II va a Marruecos en agosto de 1985. Es un viaje calificado de histórico. A su llegada besa el suelo, saluda a las autoridades y se inclina ante la bandera. En Casablanca declara:

“Cristianos y musulmanes, tenemos muchas cosas en común como cre­yentes y como hombres… Creemos en el mismo Dios único, el Dios vivo… El respeto y el diálogo requieren la reciprocidad en todos los dominios, sobre todo en lo que concierne las libertades fundamentales y más especialmente la libertad religiosa… “ (Documentation Catholique, 6 de octubre de 1985, pág. 942).

Este viaje del papa marcó una nueva etapa en el “diálogo ecuménico” y el arzobispo de Rabat., Mons. Michon declara:

“Nosotros, cristianos que vivimos en Marruecos, tenemos la suerte de vivir en medio de un pueblo de creyentes. En todo momento se nos recuerda la existencia de Dios, ya sea por la llamada a la oración que se eleva de las mezquitas, ya sea por el ayuno del Ramadán. Como huéspedes, estamos obligados a no intentar imponer nuestra manera de ver las cosas, o nuestros planes. “ (La Croix, 15/16 de agosto de 1985).

En resumen, la fe de los musulmanes sostiene nuestra propia fe. ¡Qué espíritu misionero!

De que manera tan distinta hablaba el Padre de Foucauld entre los tua­regs:

“…ellos (los musulmanes) como los otros, están llamados al Evangelio…, es cierto también que la Iglesia debe predicar ‘en todo el universo, y a toda criatura’ la religión de Jesús; …si los cristianos de Francia no comprenden su deber de evangelizar sus colonias, es una falta por la que rendirán cuentas y será la causa de la pérdida de una multitud de almas que hubieran podido ser salvadas”

“La lentitud está prohibida cuando se trata de salvar las almas que se pierden.” (Oeuvres Spirituelles. Ed. du Seuil 1958, pág. 722, 715).

Y el Padre de Foucauld añadía,

“Nosotros tenemos que hacer el futuro de estos pueblos. El futuro, el único verdadero futuro es la vida eterna: esta vida no es sino la corta prueba que prepara la otra. “ (René Bazin “Charles de Fou­cauld” pág. 114).

La consecuencia de la dimisión implícita del Jefe de la Iglesia católica es que los musulmanes extienden su “campo de apostolado”. Veamos algunos ejemplos:

En 1980, el 20 de junio, apertura de la mezquita de Lille.

1981: La Acción Obrera Católica (A. C. O. ) de la cuenca del Sena, desea que se construya la mezquita de los Mureaux. Cinco años más tarde aparece en “La Croix” una fotografía con el subtítulo:La antigua Iglesia de los Mureaux (Yvelines) ha sido transformada en mezquita. “ (La Croix, 1O de julio de 1986).

1984: El 7 de diciembre, apertura de la nueva mezquita de Sazelles (Val d’Oise) que puede acoger hasta doscientas personas.

1984: El 11 de diciembre se pone la primera piedra de la mezquita de Roma. Asiste el Padre Marcellon Zago, quien representa al Vaticano y declara: “Estamos muy contentos de que se abra en Roma un nuevo lugar de culto. “ (La Croix, 14 de diciembre de 1984).

1986: También en este año tendrá Lyon su gran mezquita con capacidad para 2.000 personas y con un centro cultural islámico. El cardenal Decoustray ha apoyado las gestiones para su construcción.

1987: El 7 de mayo, “la asamblea cultural islámica” ha comprado un antiguo local comercial en Béthoncourt, a fin de transformarlo en mezquita.

Juan Pablo II recibe a Hassan II en el Vaticano.
Juan Pablo II recibe a Hassan II en el Vaticano.

Estos ejemplos son alarmantes. En la historia de la cristiandad, los Papas exhortaron al poder temporal para que combatiese y rechazase los asaltos islámicos y para conmemorar cada victoria instituían una nueva fiesta litúrgica. Así Calixto III, por el triunfo que detuvo a los islámicos cerca de Belgrado en 1546, extendió a la Iglesia entera la fiesta de la Transfiguración.

Para recordar la victoria de Lepanto, San Pío V instituyó la fiesta de N. Sra. del Rosario, y en 1683 Inocencio XI extendió a toda la Iglesia la fiesta del Santo Nombre de María, por otra victoria obtenida contra los turcos.

Sin embargo, Roma anima ahora al Islam en nombre del pluralismo religioso. En poco tiempo, si continúa la traición de Roma, si se prolonga el adormecimiento de las conciencias, ¿estallará la guerra de religión en occidente, como en el Líbano? ¿Pero quedarán católicos que defiendan la fe?

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