Los Papas condenan la Masonería

PRIMERA PARTE

El Papa de la transformación

CAPÍTULO V

Juan Pablo II y la Masonería

Los Papas condenan la Masonería

La Iglesia católica no podía quedar indiferente a la propaganda de tales principios revolucionarios y los Papas condenaron desde muy pronto la Masonería.

Jacques Mitterrand lo recuerda en su obra: “La politique des francs­masons”:


La Iglesia católica no se engañó sobre la importancia del acontecimien­to… Por la bula “In Eminenti”, el Papa Clemente XII pronunció, en 1738, la excomunión de los masones, denunciando el secreto con el que rodeaban y rodean sus trabajos.
(J. Mitterrand, ob. cit. pág. 45).

La encíclica In Eminenti, denuncia en efecto:


… a ciertas sociedades, asam­bleas, reuniones, agregaciones o conventículos, llamados de masones… en los cuales hombres de cualquier religión y de toda secta, afectando una apariencia de honradez natural, se unen entre ellos por un pacto tan estrecho como impenetrable… y se comprometen por un juramento sobre la Biblia… Si no hicie­sen el mal, no odiarían así la luz… Nos, los condenamos y los suspendemos a perpetuidad por nuestra presente Constitución… Por ello, Nos, prohibimos for­malmente… a todos y a cada uno de los fieles de Jesucristo… entrar en dichas sociedades de masones, propagarlas,… bajo pena de excomunión… “ipso fac­to” y sin otra declaración…
(G. Virabeau: “Les Papes et la Franc-Marçonne­rie”, pág. 15- 17)

Desde 1738, estas advertencias y estas sanciones han sido renovadas sin interrupción por los Pontífices reinantes, en las siguientes encíclicas:

Providas de Benedicto XIV de 18 de mayo de 1751.

Ecclesiam de Pío VII del 13 de septiembre de 1821, contra los Carbonarios.

Traditi de Pío VIII del 24 de mayo de 1829, confirmando anatemas anteriores.

Qui pluribus de Pío IX del 9 de noviembre de 1846.

Quibus quantisque del mismo Papa, del 9 de noviembre de 1849.

Humanum Genus de León XIII del 20 de abril de 1884, resumiendo y completando los documentos pontificios anteriores. La masonería destruye toda disciplina religiosa y social y abre el camino al comunismo.

Pascendi de San Pío X del 8 de septiembre de 1907, que habla de las “oscuras oficinas donde se elaboran estas doctrinas deletéreas… ”

A esta lista hay que añadir la Constitución apostólica Quo graviora de León XII, del 13 de marzo de 1820.

Pío XII, el 24 de julio de 1958, denuncia, como “raíces de la apostasía moderna: al ateísmo científico, al materialismo dialéctico, al racionalismo, al laicismo y a su madre común la Masonería.”

Juan XXIII recuerda, en el Sínodo romano de 1960, respecto a la secta masónica, “que las penas estipuladas por el Código de Derecho canónico (canon 2335) continúan en vigor”.

Esta actitud clara de la Iglesia, desde hace más de dos siglos, se debe a que la masonería intentaba destruir a la vez el orden religioso y el orden cristia­no. La masonería recuerda al masón que su deber es ayudar, iluminar, proteger a su hermano contra la injusticia, incluso exponiendo su vida. Pero, es la cara que la secta confiesa, su verdadera meta es reconstruir la sociedad sobre bases nuevas, y, por el principio de la democracia, llegar a una religión univer­sal sin Nuestro Señor Jesucristo.

Desde que la secta actúa, Francia ha tenido cinco revoluciones, cuatro invasiones extranjeras, dos expoliaciones de la Iglesia, el destierro de las órde­nes religiosas, la supresión de las escuelas católicas, la laicización de las insti­tuciones… los gobiernos obedecen a las logias.

Y es falso decir que la masonería ha cambiado, que ya no merece conde­naciones, pues Pío XII y Juan XXIII han recordado estas sanciones.

La Asamblea Plenaria de Cardenales, Arzobispos y Obispos argentinos, pu­blicaba el 20 de febrero de 1959, una Declaración, recordando las condenaciones anteriores y subrayando que la masonería y el marxismo persiguen el mismo fin:


Para llegar a sus fines la masonería se sirve de las Altas Finanzas, la Alta Política y la prensa mundial; el marxismo se sirve de la revolución social y económica contra la patria, la familia, la propiedad, la moral y la religión. Los masones consiguen sus fines por medios secretamente subversivos. Los co­munistas por medios abiertamente subversivos.
(G. Virabeau, ob. cit. pág. 6).

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〉〉〉〉 15. La orientación del Concilio

ÍNDICE

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