La formación filosófica de Juan Pablo II y sus escritos

PRIMERA PARTE

El Papa de la transformación

CAPÍTULO IV

El pensamiento filosófico y teológico de Juan Pablo II

La formación filosófica de Juan Pablo II Sus escritos

Vamos a descubrir la formación filosófica del Papa, ayudándonos del libro del profesor Buttiglione,“La pensée de Karol Wojtyla”. El autor, que comparte las ideas filosóficas del Papa, comienza precisando la gran influencia de Mari­tain en Polonia, donde fue mejor comprendido que en Italia.

El joven Karol Wojtyla no escapará a esta influencia pero antes conoce a un director de escena Mieczyslav Kotlarczyk, que le inicia en un teatro espe­cial donde el interés no está en la trama, sino en lo que sucede en la concien­cia. Así se comprende cómo muchos temas de la fenomenología son vividos por Wojtyla por esta vía indirecta nada ortodoxa, filosóficamente hablando, y también por la experiencia vivida como actor bajo la dirección de Kotlarczyk, quien a su vez estaba influenciado por el teosofismo. Su teatro “subraya el carácter litúrgico del gesto teatral, el hecho que a través de él revive la presen­cia de un valor universal que renueva la existencia cotidiana.” Para Karol Wojtyla “la influencia de la experiencia vivida con Kotlarczyk será profunda y duradera”

En sus conversaciones con el Padre Malinski describe la atmósfera en que trabajan los actores, de la siguiente manera:

Era una misión,una vocación, era el sacerdocio del Arte. Los actores, como sacerdotes del Arte… transmitían los más altos valores metafísicos” (Malinski, “Mon ami Karol Wojtylapág. 33.)

En 1942, Karol Wojtyla tiene 22 años, su carrera artística se detiene súbitamente porque pide su entrada en el seminario clandestino de Varsovia. Dos figuras han tenido una influencia decisiva en esta elección: el cardenal Sapieha y un humilde sastre Tyranowski, un místico laico animador de las reuniones de jóvenes en las que se discutían temas de filosofía.

Dentro de este misticismo, mezclado de humanismo, es donde Karol Wojtyla descubrirá a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús.

Karol Wojtyla pertenecía también a un movimiento de intelectuales in­ fluenciados por Mounier, Maritain, Gabriel Marcel, etc…Después de su orde­nación sacerdotal, el 1° de noviembre de 1946, marcha a Roma donde prepa­ra, bajo la dirección del Padre GarrigouLagrange, autoridad en estudios to­mistas, una tesis sobre San Juan de la Cruz.

En esta tesis intenta reconciliar el tomismo y la filosofía moderna, dando al tomismo una dimensión existencial… Una de las objeciones que el Padre Garrigou-Lagrange hace a Wojtyla se refiere al hecho de que se niega a utilizar a propósito de Dios el término de objeto… y también, la tendencia a desarrollar el lado subjetivo del problema.

Después de la obtención de su doctorado va a Francia para estudiar de cerca los métodos pastorales de la JOC.

De regreso en Cracovia prepara un segundo doctorado acerca de “la posibilidad de fundar una ética cristiana sobre la base filosófica de Max Sche­ ler“. Aunque esta obra no recibió una acogida entusiasta, uno de los miembros del jurado estaba destinado a tener una gran influencia en el desarrollo de su pensamiento. Este fue, Román lngarden, un alumno de Husserl que le dio a conocer a Max Scheler, y a la filosofía moderna, en especial a Kant.

Karol Wojtyla siendo coadJutor en San Florián de Cracovia
Karol Wojtyla siendo coadJutor en San Florián de Cracovia

Karol Wojtyla fue consagrado obispo en 1958 y participó en el Concilio en calidad de administrador capitular de la diócesis de Cracovia. Sus interven­ciones en el Concilio proceden de su concepto de esa filosofía moderna que fue propagada por gran número de obispos.

Mons. Wojtyla compuso en la primera sesión un poema que resume esta filosofía; según ésta, la unidad de la Iglesia no nace de la unificación de ener­gías dirigidas por una autoridad única por encima de ellas y guiándolas, sino del hecho de que Pedro sea el terreno sobre el que los hombres y las naciones pueden desplazarse libremente en dirección al fin propio de cada uno. Este es el comentario que nos da Buttiglione.

El período conciliar le sirve al Papa en su itinerario espiritual, ayudándole a hacer la síntesis de su fe personal, fe poco ortodoxa, pues no sujeta la inteligencia a un sistema de verdades definidas.

En 1969 K. Wojtyla presenta su obra principal, Personne et Acte, que es la formulación acabada de su filosofía. Fue discutido el libro por el cuerpo profesora! de la Universidad católica de Lublin:

Los profesores tomistas más ortodoxos de la facultad y en primer lugar Kpriec expresaron sus críticas contra esa irrespetuosa mezcla de tomismo y de fenomenología (Buttiglione, op. cit. pág 69).

Este juicio se corresponde con la idea del autor de reconciliar el tomismo y la filosofía de Max Scheler, cuyo padre era Husserl.

Entre el tomismo y el subjetivismo o incluso el humanismo, toda concilia­ción será imposible. Resumiendo sus tres obras importantes: Amour et respon­sabilité (1962), Personne et Acte (1969) y Aux sources de renouveau (1972) su amigo Malinski escribe:

“Se distinguen en su manera de pensar, las ideas de Gabriel Marcel...las de Heidegger,de Jaspers, de Sartre, evidentemente de Max Scheler, de Husserl y de lngarden. Todo ello restituido a la filosofía del ser, siguiendo la interpretación de Santo Tomás (Malinski, op. cit. pág. 252).

Sin duda, Juan Pablo II ha estado formado en la escuela de las filosofías modernas, entre el idealismo, existencialismo, la fenomenología y el personalis­mo y esto explica su actitud ante los teólogos propagadores de tesis erróneas o incluso de herejías.

Por eso cuando Juan Pablo II quiere conciliar a Santo Tomás con estos filósofos traiciona a aquél y cuando habla de verdad, de fe, de tradición, estas palabras no tienen un sentido ortodoxo, sino que están concebidas e interpre­tadas en la órbita del hombre, de la persona, de lo vivido. La verdad no es la adhesión de nuestra inteligencia al dogma inmutable revelado por Dios, sino un valor que se vive según las culturas, las épocas, los países, las religiones. La tradición es la expresión de lo vivido

Recogemos a continuación algunas citas que corroboran lo que acaba­mos de escribir. Podríamos titularlo: “A la mayor gloria del hombre”.

Sobre la libertad

“Ser libre, es poder y querer escoger, es vivir según la conciencia. El hombre debe pues,poder hacer su elección en función de los valores a los que se adhiere… EI primero de estos valores y, el más fundamental, es siempre su relación con Dios expresada en sus convicciones religiosas. La libertad religiosa se convierte así en la base de las otras libertades. (Mensaje en la Jornada de la Paz. Documentation Catholique, 4 de enero de 1981, pág. 2).

“La formación de la conciencia social de los fieles, vis a vis de una opción preferencial en favor de los pobres y de una liberación cristiana integral, cons­tituye uno de los principales puntos del trabajo apóstolico. (“LActualité reli­gieusefebrero de 1985).

Sobre el hombre

En la Universidad de Madrid: Es necesario que todas las disciplinas cola­boren, a fin de evitar la dispersión de las fuerzas del fraccionamiento del saber, para llegar a construir una ciencia del hombre integral...(“La Croix”, del 6 de noviembre de 1982).

Sobre los derechos del hombre

En la homilía pronunciada en el aeropuerto de Le Bourget dice: Sabemos el lugar que ocupa en vuestra cultura,en vuestra historia, la idea de libertad, de igualdad y de fraternidad. En el fondo,esas son ideas cristia­nas.(Documentation Catholique del 15 de julio de 1980, g. 585).

En la encíclica Redemptor Hominis:

La violación de los derechos del hombre va a la par con la violación de los derechos de la nación.

En la ONU, el 2 de octubre de 1979, refiriéndose a la Declaración universal de los Derechos humanos del 10 de diciembre de 1948, declara:

“Este documento es un hito colocado en el largo y dif1cil camino del géne­ro humano. La ONU tiene indudablemente una tarea clave y un papel director por los cuales, no puede dejar de conducirse por los justos ideales contenidos en la Declaración. (Documentation Catholique, del 21 de octubre de 1979, pag. 874).

Nuestro Señor Jesucristo está ausente en este discurso y el hombre está glorificado al gusto masónico. Algunos meses más tarde dice en la Unesco:

“Pensando en todas las culturas, quiero decir en voz alta, aquí, en Pans, en la sede de la UNESCO, con respeto y admirac1ón “¡He aquí al hombre!” (Documentation Catholique 15 de junio de 1980, pág. 605).

Sobre la realeza del hombre

En 1973, en un retiro que predicó ante Pablo VI, define “La función de rey” que Jesús reivindica ante Pilatos:

“En primer lugar, no es ejercer la autoridad sobre otros, sino revelar la realeza del hombre” (“Le signe de contradiction”, pág. 176)

Su mensaje de Navidad de 1980, lo termina así: “Sobre los hombros de Jesús… descansa el signo de la soberanía: esta soberanla es el poder de Re­surrección, es la verdad y el amor. No es la soberanía sobre el hombre, es la soberanía para el hombre” (Documentation Catholique, 18 de enero de 1981, pág. 61).

Y en su homilía del Domingo de Ramos, en 1980:

“Jesús de Nazaret acepta nuestra liturgia como aceptó espontáneamente el comportamiento del pueblo de Jerusalén, porque quiere que de esta manera se manifieste la verdad mesiánica sobre el reino, que no quiere decir domina­ción sobre los pueblos, sino que revela la realeza del hombre(“La Croix “, 14 de abril de 1981).

Se trata pues del reino del hombre en detrimento del reino de Cristo Rey.

¡Cómo extrañarnos de la propagación del laicismo favorecida por Roma y de la modificación de los Concordatos que vuelve ateos a los Estados!

Sobre la dignidad del hombre

En una alocución a los cardenales el 22 de diciembre de 1979: “Pertenece a la Iglesia, en virtud de la misión primordial nacida con Cristo y recibida de El, en virtud de un solemne mandato, defender la dignidad del hombre, de cada hombre…(Documentation Catholique del 20 de enero de 1980, pág. 52).

Y en 1980, en el atrio de la basílica de Saint-Denis: “La Iglesia rinde honor a la maternidad de María. Quiero en primer lugar, rendir honor a la maternidad Y a la fe del hombre que ella implica… Rendir honor a la maternidad, quiere decir aceptar al hombre en su plena verdad y dignidad. Desearía saludar a cada hombre, a cada mujer, en virtud de la dignidad que es la suya, desde el primer momento, en el seno de su madre.” (Documentation Catholique, 15 de julio de 1980, pág. 571).

¿Cómo es posible que el hombre tenga esta dignidad “desde el primer momento”? ¿Y el pecado original?

Se impone una conclusión al leer estas citas. El Papa no tiene el espíritu de la Tradición de la Iglesia. Es el apóstol del reino del hombre. El afirma en su encíclica Redemptor Hominis, que el hombre “esel primer camino y el camino fundamental de la Iglesia. (Ed. “Le Centurion,pág. 53).

¡Qué contraste con la divisa de San Pio X que quería “Restaurar todo en Cristo”! Esta confusión entre lo natural y lo sobrenatural, esta visión humanísti­ca de Juan Pablo II, es extraña a la tradición católica y expresa perfectamente el espíritu que reina en las logias masónicas.

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11. Juan Pablo II y los teólogos contemporáneos 〈〈〈〈

〉〉〉〉 13. Una religión universal

ÍNDICE

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