El liberalismo es pecado

p r ó x i m a m e n t e

El liberalismo es pecado

Felix Sardà i Salvany

1884

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Índice

Aprobaciones

Introducción

1. ¿Existe hoy día algo que se llama Liberalismo?

2. ¿Qué es Liberalismo?

3. Si es pecado el Liberalismo, y qué pecado es

IV. -De la especial gravedad del pecado del Liberalismo

V.-De las diferentes grados que puede haber y hay dentro de la unidad específica del Liberalismo

VI.-Del llamado Liberalismo católico o Catolicismo liberal

VII.-En qué consiste probablemente la esencia o intrínseca razón del llamado catolicismo liberal

VIII.-Sombra y penumbra, o razón extrínseca de esta misma secta católico-liberal

IX.-De otra distinción importante, o sea del Liberalismo práctico y del Liberalismo especulativo o doctrinal

X.-El Liberalismo de todo matiz y carácter ¿ha sido formalmente condenado por la Iglesia?

XI.-De la última y más solemne condenación del Liberalismo por medio del “Syllabus”

XII.-De algo que pareciendo Liberalismo no lo es y de algo que lo es aunque no lo parezca

XIII.-Notas y comentarios a la doctrina expuesta en el capítulo anterior

XIV.-Si en vista de ésto es lícito o no al buen católico aceptar en buen sentido la palabra “Liberalismo”, y asimismo en buen sentido gloriarse de ser liberal

XV.-Una observación sencillísima que acabará de poner en su verdadero punto de vista la cuestión

XVI.-¿Cabe hoy en lo del Liberalismo error de buena fe?

XVII.-De varios modos con que sin ser liberal un católico puede hacerse no obstante cómplice del Liberalismo

XVIII.-De las señales o síntomas más comunes con que se puede conocer si un libro, periódico o persona andan atacados o solamente resabiados del Liberalismo

XIX.-De las principales reglas de prudencia cristiana que debe observar el buen católico en su trato con liberales

XX.-De cuan necesario sea precaverse contra las lecturas liberales

XXI.-De la sana intransigencia católica en oposición a la falsa caridad liberal

XXII.-De la caridad en lo que se llama las formas de la polémica, y si tienen en eso razón los liberales contra los apologistas católicos

XXIII.-Si es conveniente al combatir el error, combatir y desautorizar la personalidad del que lo sustenta y propala

XXIV.-Resuélvese una objeción a primera vista grave contra la doctrina de los dos capítulos precedentes

XXV.-Confírmase lo últimamente dicho con un muy concienzudo artículo de la “La Civiltá Cattolica”

XXVI.-Continúa la hermosa y contundente cita de “La Civiltá Cattolica”

XXVII.-En que se da fin a la tan oportuna como decisiva cita de “La Civiltá Cattolica”

XXVIII.-Si hay o puede haber en la Iglesia ministros de Dios atacados del horrible contagio del Liberalismo

XXIX.-¿Qué conducta debe observar el buen católico con tales ministros de Dios contagiados del Liberalismo?

XXX. Qué debe pensarse de las relaciones que mantiene el Papa con los Gobiernos y personajes liberales

XXXI.-De las pendientes por las que con más frecuencia viene a caer un católico en el Liberalismo

XXXII.-Causas permanentes del Liberalismo en la sociedad actual

XXXIII.-Cuáles son los medios más eficaces y oportunos que cabe aplicar a pueblos señoreados por el Liberalismo

XXXIV. -De una señal clarísima por la que se conocerá fácilmente cuáles cosas proceden de espíritu sanamente católico y cuales de espíritu resabiado o radicalmente liberal

XXXV.-Cuáles son los periódicos buenos y cuáles los malos, y qué se ha de juzgar de lo bueno que tenga un periódico malo, y, al revés, de la malo en que puede incurrir un periódico bueno

XXXVI.-Si es alguna vez recomendable la unión entre católicos y liberales para un fin común, y con qué condiciones

XXXVII.-Prosigue la misma materia

XXXVIII.-Si es o no es indispensable acudir cada vez al fallo concreto de la Iglesia y de sus Pastores para saber si un escrito o persona deben repudiarse y combatirse como liberales

XXXIX.-¿Y qué me dices de la horrible secta del “Laicismo” que desde hace poco, al decir de algunas gentes, causa tan graves estragos en nuestro país?

XL.-Si es más conveniente defender en abstracto las doctrinas católicas contra el Liberalismo, o defenderlas por medio de una agrupación o partido que las personifique

XLI.-Si es exageración no reconocer como partido perfectamente católico más que a un partido que sea radicalmente antiliberal

XLII.-Dase de paso una explicación muy clara y sencilla de un lema por muchos mal comprendido, de la “Revista Popular”

XLIII.-Una observación muy práctica y muy digna de tenerse en cuenta sobre el carácter aparentemente distinto que ofrece el Liberalismo en distintos países y en diferentes períodos históricos de un mismo país

XLIV.-Y ¿qué hay sobre la “tesis” y sobre la “hipótesis” en la cuestión del Liberalismo, que tanto se ha hablado también en nuestros últimos tiempos?

Epílogo y conclusión

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